EBENEZER SCROOGE Y UN CUENTO DE NAVIDAD “SABROSO”

En el post de hoy recorreremos los pasajes culinarios de “Cuento de Navidad”. Siendo una historia sobre la Navidad y su celebración, ni que decir tiene que la comida es un protagonista indispensable. ¡Y de qué manera se nos presenta!.
Hay múltiples referencias gastronómicas en la historia de Ebenezer Scrooge y al leerlas siento que, en realidad, Charles Dickens no “escribía” palabras sino que las “paladeaba”.

Imagen cedida por cortesía de Koketo
Imagen cedida por cortesía de Koketo

Esas descripciones rezuman tal sabor en sus letras y tal exaltación de la comida y del mero placer de contemplarla que semejante deleite parece más propio de quien ha pasado muchas privaciones y, no pudiendo llenar el estómago, al menos ha llenado sus sueños de maravillosos manjares como los de los cuentos de hadas.
Ya sabéis ese dicho de “la necesidad es la madre de la imaginación” y la imaginación de Charles Dickens debió desarrollarse en grado sumo durante su infancia cuando, al ingresar su padre en prisión por deudas, tuvo que ponerse a trabajar como aprendiz en una fábrica de betún de zapatos. El famoso escritor conoció la escasez y la miseria de primera mano y padeció muy de cerca los nocivos efectos de la Revolución Industrial en las clases obreras así que no es de extrañar que, al hacerse adulto y empezar a escribir historias, los pasajes gastronómicos cobraran “vida” merced a la imaginación febril desarrollada en sus años infantiles.roscon-de-reyes-blog-lp

Decidme si esta escena del Espíritu de la Navidad Presente en la habitación de Scrooge no es más propia de un deseo concedido por el genio de la lámpara de Aladino que de una historia victoriana:

Imagen cedida por cortesía de margaindesign
Imagen cedida por cortesía de margaindesign

“Amontonados sobre el suelo, formando una especie de trono, había pavos, gansos, piezas de caza, aves de corral, carnes, grandes trozos de viandas, lechones, largas ristras de salchichas, pasteles de picadillo, bizcochos de pasas, barriles de ostras, castañas asadas, tartas de cereza y manzana, jugosas naranjas, sabrosas peras, inmensos roscones de Reyes e hirvientes tazas de ponche que empañaban la habitación con sus deliciosos vahos”.
¿No sería ésta la despensa soñada por cualquier cocinero? ¿o el sueño hecho realidad de una ONG que ha recibido un fabuloso donativo anónimo?.
Ebenezer Scrooge podría ser ese generoso donante anónimo pero el Espíritu de la Navidad Presente sabe que el corazón del tacaño prestamista todavía no ha llegado al punto de derretirse como el caramelo y, por eso, le lleva a contemplar la mañana de Navidad y los maravillosos manjares que se asoman a los escaparates de las tiendas:
“Las pollerías aún estaban abiertas y las fruterías relumbraban con todo su esplendor. Había grandes, redondos, panzudos cestos de castañas, semejantes a encorsetados vientres de caballeros juerguistas, apoyados en las puertas y mostrando a la calle su apoplética opulencia.cesto-de-castanas-blog-lp Había rojizas cebollas de España, de abultada cáscara parda (…) había peras y manzanas amontonadas en altas y flamantes pirámides; había racimos de uvas colgados llamativamente de ganchos por la benevolencia de los tenderos para que a los viandantes se les hiciera gratis la boca agua (…) había manzanas de Norfolk, rechonchas y atezadas, que destacaban entre el amarillo de las naranjas y los limones y que, con su compacta jugosidad, exhortaban y suplicaban a los transeúntes que se las llevaran a sus casas en bolsas de papel y se las comieran después de cenar”.
Por si esto fuera poco, El Espíritu de la Navidad Presente “ataca” las defensas del lector con la exhibición de frutas escarchadas, higos frescos y carnosos y ciruelas francesas que convierten esta “lista de la compra” en un éxtasis de sabores dulces, salados y especiados.
A nosotr@s se nos hace la boca agua, sin duda, pero a una persona como Scrooge, acostumbrada durante mucho tiempo a privarse del sano y equilibrado disfrute de la comida por su mezquindad y tacañería, es posible que este maná victoriano no le tocara la fibra sensible pues él no ve el beneficio económico que le puede reportar el disfrute de esos alimentos. A él, con tomar su “miserable cena” en su “miserable taberna habitual” le resultaba suficiente y si ni siquiera se permitía esos placeres para él, ¿por qué se los iba a proporcionar a los demás? ¿no había cárceles ni asilos donde atender a los pobres?.
frutas-escarchadas-blog-lpPara una mentalidad estrecha como la suya no tiene cabida el ser dadivoso con uno mismo ni mucho menos el pretendido “beneficio” moral de ser generoso con los demás. Las riquezas de Scrooge no sólo podrían reportarle a él una existencia agradable sino una vida digna para sus congéneres menos afortunados. Y, sin embargo, el plan de los Espíritus está dando frutos porque el propio Scrooge no deja de maravillarse ante la extraña conducta del jocoso Espíritu de la Navidad Presente quien, con su antorcha similar a un cuerno de la abundancia, no sólo va rociando incienso sobre las viandas de los parroquianos sino, también, gotas de agua sobre aquellos que están enfadados haciendo que se reconcilien. Y dicho proceso se lleva a cabo sin que ninguno de los afectados se de cuenta del “aderezo” que han recibido en sus alimentos o en sí mismos…
¿Qué “incienso” es ese que da más sabor a la comida? ¿qué calidad y pureza tienen esas “gotas de agua” de la antorcha del Espíritu grandullón que tienen el poder de devolver la paz y la armonía?.
Sin duda la “fórmula secreta” de esos elementos es más preciada que la de la Coca Cola pero creo que, a día de hoy, la patente sólo la tiene el Espíritu de la Navidad Presente. El propio Scrooge le interroga al respecto:
“-¿Tiene algún sabor particular eso que esparces con tu antorcha?-preguntó Scrooge.
-Sí, lo tiene. El mío propio.
-¿Sirve, en este día, para cualquier clase de comida?-inquirió Scrooge.
-Para cualquiera que se dé con amabilidad. Y aún más, para la de los pobres.
-¿Por qué más para la de los pobres?-preguntó Scrooge.
-Porque es la que más lo necesita”.
bola-de-navidad-azul-blog-lpSeñor Scrooge, quizás el Espíritu de la Navidad Presente sea el único que puede “sazonar” la comida de los pobres con esas “mágicas especias” pero también usted, y yo, y tod@s podemos contribuir un poquito a “condimentar” el sustento de los que lo están pasando mal. ¿Ha oído hablar, Señor Scrooge, del Banco de Alimentos?. No, no es un banco de inversiones pero genera mucha riqueza para los más desfavorecidos. ¿Y qué me dice de la bondad y del buen humor que todos podemos compartir con los demás?. Su sobrino Fred podría enseñarle a usar esos “activos al alza” porque, aunque no tenga una gran fortuna, es rico en amigos, en alegría y en generosidad.
Pues bien, a Ebenezer Scrooge ya se le está atragantando la palabra “Paparruchas” al ver cómo sus argumentos se van desinflando como un pastel al que sacan del horno antes de tiempo. Su conversación con el Espíritu de la Navidad Presente le ha sumido en profundas cavilaciones y éste, que es sabio como todos los Espíritus, le va a llevar a presenciar la celebración de la Navidad en casa de los Cratchit lo que va a terminar por resquebrajar el muro de espinas crecido en torno al corazón de Scrooge. Sin duda, presenciar la humilde morada de su escribiente, su familia numerosa y, sobre todo, al pequeño Tiny Tim con una muleta, es una experiencia capaz de romper el alma de granito de Scrooge. Dos ingredientes se cuecen a fuego lento en la marmita “interior” del avaro: los remordimientos por no pagar un mayor sueldo a su empleado y el asombro ante la alegría e ilusión reinantes en el hogar de los Cratchit a pesar de sus escasos recursos.

Este plato del chef Koketo haría las delicias de Charles Dickens
Este plato del chef Koketo haría las delicias de Charles Dickens

¿Y qué se está “cociendo” en casa del escribiente?. El chef Charles Dickens les ha preparado un menú para chuparse los dedos. Pero, pasad y no os quedéis en el umbral que afuera hace frío y dentro hay un gran regocijo:
“La llegada del ganso provocó un alboroto tal que hubiera podido creerse que era la más rara de todas las aves: un fenómeno con plumas a cuyo lado un cisne negro sería absolutamente vulgar; y en verdad algo así era en aquella casa. La señora Cratchit hizo que la salsa (preparada de antemano en una pequeña cacerola) hirviera hasta silbar; el señorito Peter trituró las patatas del puré con increíble vigor; la señorita Belinda endulzó la compota de manzana (…) Nunca hubo un ganso semejante. Bob aseguró que no creía que jamás se hubiera guisado tan bien un ganso. Su ternura y su sabor, su tamaño y su baratura fueron temas de admiración general. Acompañado por la compota de manzana y el puré de patatas, fue comida suficiente para toda la familia (…) todos habían quedado satisfechos, y en particular los pequeños Cratchit, que se habían pringado hasta las cejas de salvia y cebollas”.pavo-blog-lp
Los Cratchit disfrutaron la comida como si se tratara del manjar de un sultán a pesar de ser una receta muy sencilla. Pero gozaba de los ingredientes más valiosos: el amor que se tenían los unos a los otros y la “secreta” bendición de la antorcha del Espíritu de la Navidad Presente.
Señor Scrooge: tome nota de la felicidad que ha presenciado en el hogar de su fiel empleado. Y no se olvide, mañana, de enviar un pavo “tan grande como un muchacho” a la casa de los Cratchit. Será una deliciosa sorpresa para ellos y a usted le “sabrá” a gloria.
Y a vosotr@s os espero en el próximo post donde festejaremos el “Cuento de Navidad” con mucho “tacto”.

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