EBENEZER SCROOGE Y UN CUENTO DE NAVIDAD “SONORO”

Hola de nuevo, fans de Charles Dickens!. En el post de hoy “oiremos” la “Canción de Navidad” de forma remasterizada, con sonidos más claros y potentes. buhito-con-cascabel-blog-lp
Poneos vuestros “cascos” literarios y disfrutad de la experiencia.
Revisar el cuento de Scrooge usando el oído como principal referencia nos depara una gran sorpresa: toda la historia está plagada de sonidos como si un compositor de bandas sonoras se hubiera despertado en plena noche y, preso de una frenética inspiración, se hubiera lanzado a componer pistas alegres, terroríficas, mágicas y redentoras. No hay duda de que la “Canción de Navidad” es ideal para hacer una ficción sonora en la radio…
Empecemos por los sonidos espeluznantes. ¿Se os ocurre alguno?. ¡El ruido de las cadenas que porta Jacob Marley!… pero ¡ojo!, ese sonido metálico y pesado de las cadenas viene precedido por otro más agudo y no menos terrorífico: el de la campanilla que empieza a sonar como loca en medio del silencio reinante de la habitación de Scrooge…
“Mientras miraba la campanilla, advirtió con gran asombro y con extraño e inexplicable terror que la campanilla empezaba a moverse. Al principio, se movía tan suavemente que apenas producía sonido alguno; pero pronto resonó con fuerza, y lo mismo hicieron todas las campanillas de la casa”.
Esto es para que te de un infarto ¿no? o, al menos, para que el pánico se adueñe de tu persona y bien te haga gritar o te deje mudo.
“Esto pudo durar medio minuto, o caso uno, pero a él le pareció una hora”.
¿Imagináis escuchar durante un minuto, solos y en plena noche, un coro de campanillas agitándose furiosas? ¿os imagináis estar sesenta segundos intentando encontrar una explicación racional a ese súbito fragor tintineante?.
¿“Paparruchas” decís algún@s?. Pues esperad…campanilla-blog-lp
“Las campanillas enmudecieron al mismo tiempo, como habían comenzado a sonar. Y a ellas les siguió un ruido estridente que parecía provenir del piso de abajo, como si alguien arrastrara una pesada cadena sobre los barriles que el comerciante de vinos tenía en el sótano. Scrooge recordó entonces haber oído que a los fantasmas de las casas encantadas solía describírseles arrastrando cadenas. La puerta del sótano se abrió con un ruido fragoroso. Oyó, luego, que el ruido aumentaba en el piso de abajo, ascendía después por las escaleras y se encaminaba, al fin, directamente hacia la puerta de su habitación”.
Si el pánico no os ha fulminado por completo sería el momento de llamar al Samur o bien a los cazafantasmas…
¿Y qué decís del grito terrorífico que pega el espectro de Jacob Marley, acompañado del agitamiento de su cadena, cuando Scrooge se niega a aceptar que sea real y lo achaca todo a la indigestión?. Si Scrooge mantuvo algo de su compostura fue debido a que su corazón de piedra le protegía de crisis cardíacas pero, en el caso de los demás mortales, el chirrido de las cadenas es motivo más que suficiente para quedarse plantado en el asiento y mantener la boca cerrada (no vaya a ser que el corazón se nos salga).
Y no hablemos del coro de espíritus errantes que vuelan por el cielo nocturno de Londres gimiendo lastimeramente. Y no, no me estoy refiriendo al gemido del viento por si algún escéptico todavía se resiste a creer…

Imagen cedida por cortesía de margaindesign
Imagen cedida por cortesía de margaindesign

Afortunadamente, la gama de sonidos tétricos es solo una de las que se “escuchan” en la historia de Scrooge. En el post anterior hablaba de toda la gama de “colores” con la que Dickens “pinta” las escenas y, con los sonidos, hay de igual manera una gradación tonal representada a la perfección por los tres espíritus: al del Pasado le define con una voz “suave y dulce, singularmente débil, como si, en vez de estar tan cerca de él, se hallara a gran distancia”, al del Presente le caracteriza con “una desbordante voz alegre” y, el del Futuro, sencillamente, no habla, y ya sabéis que a veces no hay nada más ensordecedor que el silencio…
Suave, desbordante, silencio, suave, desbordante, silencio… UNA MELODÍA RÍTMICA la de esta Canción de Navidad a la que se añaden las campanadas tocadas a deshora que indican a un confuso Scrooge la sucesiva llegada de los Espíritus. Y, acompañando a la percusión, demos la bienvenida a los coros infantiles del pasado:ninos-tocando-instrumentos-blog-lp
“Varios muchachos trotaban hacia ellos a lomos de caballitos lanudos, y bromeaban con otros muchachos que iban en rústicas calesas y carros guiados por campesinos. Todos aquellos muchachos parecían estar de muy buen humor y se gritaban entre sí, llenando de tal modo los campos con la alegre música de sus voces que hasta el fresco aire se regocijaba al oírlas”.
Y a los nostálgicos cuartetos de viento y cuerda:
“Y no es que los ecos latentes en la casa, o el chillar y deslizarse de los ratones por el artesonado, o el goteo del deshielo en la bomba de agua del oscuro patio trasero, o el suspiro del viento entre las ramas sin hojas del álamo caído, o el perezoso balanceo de la puerta del almacén vacío, o el chisporroteo del fuego, no provocaran una influencia benéfica en el corazón de Scrooge; pues dio rienda suelta a sus lágrimas”.
Con un intervalo de “Allegro”:
clave-de-sol-blog-lp“No era sólo que los platillos de la balanza produjeran, al chocar contra el mostrador, un alegro sonido; ni que el hilo de bramante se desprendiera con tanta viveza de su rodillo; ni que los botes de conservas entrechocaran por todas partes como en un juego de manos”.
Y algo de percusión con las palas raspadoras de la nieve, las castañas que crujen ruidosamente en la lumbre, las antorchas chisporreteantes que comen terreno a la oscuridad callejera y las bayas y las ramas de acebo que se resquebrajan al calor de las lámparas en los escaparates. ¿No es una sinfonía maravillosa de sonidos, crujidos, silbidos y tintineos?.sonidos-navidenos-blog-lp
Y, por supuesto, dejamos para el final al solista: Fred, el sobrino del Señor Scrooge, cuyo carácter jocoso y sus irresistibles carcajadas se elevan por encima de cualquiera de los sonidos antes escuchados. Decía Dickens que si conociéramos a alguien tan dado a la risa como Fred que, por favor, se lo presentáramos “porque no hay nada como la risa y el buen humor”. Le doy toda la razón a Dickens: la risa y la carcajada espontánea nacidas del buen humor son unos de los sonidos de la Naturaleza más maravillosos y fértiles porque su fuerza arrolladora contagia su esencia a los seres de alrededor. cascabeles-blog-lpA mí, el sobrino de Scrooge me recuerda mucho en su forma jovial de ser al Mr Bingley de “Orgullo y Prejuicio”, un personaje al que uno siempre quiere tener cerca por su buen humor y algarabía. Es verdad que no siempre uno está de humor para reír y que un exceso de risa te vuelve un bobalicón pero, al margen de estos extremos, ¡qué bueno es tener a un Fred o a un Mr. Bingley entre tu grupo de amigos! ¡una auténtica bendición que te revitaliza por dentro!.
“Cuando el sobrino de Scrooge rió de ese modo, sujetándose los costado, moviendo la cabeza y gesticulando con las más extravagantes contorsiones, la sobrina política de Scrooge rió tan abiertamente con él. Y, por no ser menos, todos sus amigos allí reunidos también rieron estrepitosamente”.
Bueno, espero que hayáis disfrutado de este concierto navideño y que, a partir de ahora, cuando os acerquéis a la historia de Scrooge, apreciéis los matices y los tonos que se desprenden de sus párrafos. Para mí ha sido, sin duda, una grata experiencia musical y un villancico muy original para estas fechas.
¡Nos vemos en el próximo post con los aromas del Cuento de Navidad!.

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2 comentarios en “EBENEZER SCROOGE Y UN CUENTO DE NAVIDAD “SONORO”

  1. ¡No me acordaba del sonido de las campanillas cada vez que se manifestaba una presencia ante Scrooge… desde luego que resulta aterrador! : O

    Y no hay nada más reconfortante que el sonido de una risa sincera…La risa y el buen humor son propios de personas valientes e inteligentes porque restan importancia a los problemas, se sobreponen a los temores e intentan ver el lado positivo de las circunstancias.

    Y hablando de “sonidos”, para mi el silencio de los copos de nieve al caer es algo absolutamente relajante y placentero.
    Gracias por este concierto literario. Estoy deseando leer tu siguiente entrada 😀

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Marga,
      Me encanta la descripción que has hecho del silencio placentero de los copos de nieve. ¡Tenía que haberlo añadido al post! ja, ja 🙂
      Respecto a la risa y el buen humor estoy totalmente de acuerdo contigo: estas “defensas” nos hacen mucho más fuertes así que ¡a seguir el ejemplo de Fred!
      Y sobre el tema de las campanillas, yo recordaba solo una antes de que apareciera Marley pero el libro dice que empezó una y luego sonaron todas las de la casa, ¡qué horror!.
      ¡Que tengas un estupendo día! 🙂

      Le gusta a 1 persona

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