EL LIBRO DE LA SELVA (“THE JUNGLE BOOK”). Walt Disney 2016

Este fin de semana fui al cine de verano (experiencia que os recomiendo: la de disfrutar de una película al aire libre) y vi la nueva versión Disney de “El Libro de la Selva” (“The Jungle Book”) dirigida por Jon Favreau (“Iron Man”). Tenía muy grabada en la memoria la clásica película de dibujos animados, también de la factoría Disney, con Mowgli, Baloo y los demás animales de la selva bailando al ritmo de canciones tan pegadizas que, aún hoy, soy capaz de tararear y me preguntaba, no sin cierto recelo, cómo sería la nueva versión digital más realista.

Mis recelos fueron infundados pues “El Libro de la Selva” 2016 ha actualizado el mito del niño salvaje, creado por Rudyard Kipling en su obra del mismo nombre, con resultados sorprendentes gracias a la buena y equilibrada relación entre la tecnología y la esencia de la historia, de manera que las nuevas generaciones ya pueden disfrutar de otro referente visual sobre esta fábula de la vida mientras que, los que nos criamos con la versión animada, tenemos la oportunidad de reencontrarnos con este clásico de aventuras de la niñez.

Imagen cedida por cortesía de Belenworld
Imagen cedida por cortesía de Belenworld

Como dije más arriba, “El Libro de la Selva” 2016 está rodada con efectos digitales lo que no debe disuadiros de ir a verla porque están tan bien conseguidos que, al ver la cinta, te crees que los animales y los paisajes selváticos son reales. El que sí es de carne y hueso es el niño que interpreta a Mowgli, el actor Neel Sethi, que hace un trabajo excelente porque resulta muy natural sin ser empalagoso ni repelente. Me pareció un niño muy rico y expresivo, capaz de mostrar desparpajo e inocencia en un mundo salvaje que tiene sus propias leyes.

La película empieza con una carrera frenética de Mowgli por la selva, saltando ramas y todo tipo de obstáculos en lo que resulta ser un entrenamiento de supervivencia dentro de la manada de lobos en la que se ha criado. Un entrenamiento en el que a Mowgli se le ha “prohibido” usar “trucos humanos” porque debe comportarse como un lobo.

Siendo apenas un bebé, Mowgli fue encontrado en la selva por la pantera Bagheera que se apiadó de él y lo llevó a la manada de lobos, liderada por el macho alfa Akela, para que se criara con ellos, consciente de que el “cachorro humano” sólo podría sobrevivir en la selva si vivía protegido dentro de un clan. Los lobos aceptaron a Mowgli como uno más y, de hecho, su integración fue tan buena que la loba Raksha lo crió (y lo amó) como a uno más de sus lobatos. Las escenas de Mowgli con la loba Raksha son realmente hermosas y emotivas así como las del pequeño con “Gris”, uno de los lobeznos. Viéndolos jugar a los dos te dan ganas de llevártelos a casa.

Imagen cedida por cortesía de margaindesign
Imagen cedida por cortesía de margaindesign

La adaptación de Mowgli a la selva no había presentado grandes problemas al margen de la curiosidad que despertaba entre el resto de los animales. El “cachorro humano” había encontrado un hogar donde era feliz y además gozaba de aliados poderosos como Akela y como la pantera Bagheera que siempre ha estado pendiente de él. Me encanta el personaje de Bagheera por su nobleza de carácter, su sabiduría y, ¡cómo no!, por su estilizada silueta negra.

Sin embargo, en la selva no todo son luces que se filtran como rayos de sol a través de las majestuosas copas de los altos árboles… también hay sombras oscuras y vengativas que caminan con las garras amenazantes de los tigres de bengala o susurran, sibilantes, con la lengua de los ofidios…

Las sombras comienzan a cernirse sobre Mowgli a raíz de la sequía. Las lluvias habían cesado y el caudal de los ríos había descendido tanto que dejó al descubierto la “Roca de la Paz”, circunstancia que instaura la “Tregua del Agua” en virtud de la cual, mientras dure la sequía, todos los animales, sin excepción, pueden acercarse a beber de las escasas aguas del río sin peligro a ser cazados porque la caza queda prohibida en esas fechas.

En la escena de la “Tregua del Agua” los espectadores asisten a un espectáculo más variado que el de las pamelas en las carreras de Ascot: gacelas por aquí, rinocerontes por allá, puercoespines, tortugas, pájaros… todos en amor y compaña (vamos, que podría ser el eslogan para la película “Zootrópolis”) pero la “fiesta” se fastidia con la aparición de Shere Khan, el temible tigre de Bengala (entrada en escena que me recuerda a la irrupción de Maléfica en el bautizo de la princesa Aurora por el mismo nudo en el estómago que se forma entre los asistentes…).

Imagen cedida por cortesía de margaindesign
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Shere Khan percibe que, entre los numerosos animales congregados, hay uno especial que no debería estar allí… el “cachorro humano” y recrimina a las demás criaturas el que hayan acogido a un hombre en su seno. Todos hacen piña con Mowgli y le advierten al tigre de que el niño está protegido por el clan de los lobos pero Shere Khan ha enfilado a Mowgli y advierte a los presentes que, cuando finalice la “Tregua del Agua”, dará caza al niño porque los humanos son los enemigos de la jungla y sus moradores, sentencia que enfatiza mostrando un lado del rostro que devela un ojo tuerto y la piel marcada por el fuego (“flor roja” lo llaman).

Así que, para entendernos: como un hombre atacó con fuego a Shere Khan, éste se quiere cobrar venganza en el pequeño Mowgli y, de paso, en todos aquellos que le den cobijo. Los lobos se toman la amenaza en serio y, cuando regresan las lluvias, debaten qué hacer con Mowgli, con aullidos a favor y en contra de su permanencia en la manada. Al final, el propio niño decide marcharse voluntariamente para evitar problemas a sus seres queridos.

Imagen cedida por cortesía de Belenworld
Imagen cedida por cortesía de Belenworld

Pero una cosa es abandonar a los lobos y otra, muy distinta, tener que regresar con los humanos como dictamina Bagheera. ¿Cómo va a volver con los de su especie si siempre ha vivido entre animales?. La verdad es que, visto desde la perspectiva de Mowgli, resulta bastante deprimente pero Bagheera le deja bien claro que la única posibilidad que tiene de salvar su vida pasa por vivir en un poblado humano.

Y, a partir de aquí, da comienzo la “cacería” por la selva porque Shere Khan descubre que Mowgli se ha marchado y hará lo que sea para evitar que el niño se le escape de las garras…

En mi opinión, la trama está muy bien orquestada y las secuencias trepidantes, divertidas y tenebrosas se combinan como si fueran notas de timbales dotando a la historia de ritmos ora potentes, ora melosos o misteriosos que resuenan con su propio eco en la selva.

Imagen cedida por cortesía de margaindesign
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Ya os he hablado de mis simpatías por Mowgli, Bagheera y Raksha pero este post quedaría incompleto sin Baloo, el oso cariñoso y vaguete cuya filosofía de vida te hace sonreír desde el primer momento. Baloo es un personaje muy divertido, eso es obvio, pero lo que más me ha gustado en esta versión de 2016 es haber descubierto en él una faceta de “héroe” que quizás me había pasado más desapercibida y es que, a pesar de su carácter jocoso y despreocupado, hay en él una sabiduría, distinta a la de Bagheera, y un coraje dispuesto a rugir en cuanto amenazan a su querido Mowgli. Baloo demuestra una gran entereza y valor lo que ocurre es que, al lado de la seriedad de Bagheera, parece que el oso es, simplemente, el graciosillo del grupo pero, ni mucho menos… Baloo vale un potosí y seguro que cuando veáis la película entendéis a qué me refiero.

“El Libro de la Selva” me ha dejado escenas inolvidables que no voy a detallar porque no quiero arruinaros el efecto sorpresa y únicamente voy a citar aquí, a modo de epílogo, una que me ha fascinado especialmente: la escena de una gran hoguera ardiendo en un poblado humano, un fuego poderoso que se alza hacia el cielo nocturno llenando toda la pantalla y cuyo fulgor se refleja en los ojos marrones de un Mowgli cautivado por el espectáculo sobrecogedor de la “flor roja”.

Ahora os dejo con el “cachorro humano”, esperando que disfrutéis sus aventuras tanto como yo. Aunque se trata de una película apta para todos los públicos  tened en cuenta que los niños más pequeños quizás puedan asustarse un poco con algunos animales dado el grado de realismo conseguido con los efectos digitales.

Que sigáis disfrutando del verano al son de la filosofía de Baloo:

“Busca lo más vital, no más, lo que has de precisar no más y olvídate de la preocupación…”

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6 comentarios en “EL LIBRO DE LA SELVA (“THE JUNGLE BOOK”). Walt Disney 2016

  1. Preciosa y divertida aventura, en la que se basa la mayor parte de la metodología de los boyscout. Todos esos animales de carácter noble que ayudan al pequeño cachorro humano son entrañables, gracias por tu recomendación y por tu escrito: maravilloso. Yo me identifico con el chisposo oso que es de lo más vital, no más.

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    1. Sabía que te iba a gustar, Jorge… no me extraña que te identifiques con Baloo, sólo hay que ver tu “chispa” en tus posts pero, según me han contado, también tuviste tu etapa “Mowgli” de pequeño, ¿verdad? ja, ja… seguro que cuando veas la película te ves a ti mismo saltando de rama en rama. Muchas gracias por tus cariñosos comentarios 🙂

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  2. Desde luego ver esta película al aire libre es como estar viviendo la historia al tiempo que sus protagonistas. Muy acertada la comparación de la entrada en escena de Shere Kahn con la de Maléfica. ..te deja los pelos de punta.
    La idea de la “Tregua del Agua” me pareció maravillosa, defender la convivencia como modo de subsistir, y no optar por matarse entre ellos para conseguir agua. Además a todos les mueve un motivo egoísta, no quedarse sin agua pero el resultado al final es altruista…una bella paradoja. Me quedo con la escena de Raksha y Mowgli absolutamente conmovedora.
    Y el mensaje de la historia es del todo revelador sobre el verdadero significado de la Ley de la selva. . Eso de que solo sobrevive el más fuerte. ..desde luego que sí. ..solo sobrevive el que es fuerte de mente (mirar hacia delante con valentía) y corazón (hacer “manada” ayudando al más débil).
    ¡Gracias por esta reseña!…y las fotos preciosas 😉

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    1. Bueno, Marga, me ha encantado tu análisis de algunas escenas. Tienes toda la razón en cuanto a la paradoja egoísmo-altruísmo de la “Tregua del Agua”. Y me ha parecido muy bella tu reinterpretación de la Ley de la Selva con eso de que sólo puede sobrevivir el más fuerte pero con los matices que apuntas. Siempre se ha hecho hincapié en la fortaleza física pero, con el paso del tiempo, se ha hecho evidente que la verdadera fuerza es la que te da la inteligencia emocional y desde luego con esta versión del Libro de la Selva queda bien claro que, unidos, es como se sale adelante y que no hay que menospreciar la aportación que pueda hacer cada uno. Es una historia de amistad, valor y lealtad que deberíamos tomar como ejemplo. Y sí, el personaje de Raksha a mí también me conmovió, de las escenas más emotivas que he visto últimamente.
      En cuanto a las fotos, ¡muchas gracias por tu generosa aportación al post!. Me han venido de perlas 🙂

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  3. Qué buena recomendación y sobre todo en esta época de calor estival. Ya solo pensar en la selva y el agua… ¡refresca!. Sí, a todos se nos quedaron grabadas las imágenes de los animales danzarines de la versión Disney.
    Seguro que en esta película impresionará más aún verlos “realistas” con esta tecnología digital.
    ¡Felices vacaciones!

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    1. ¡Hola Belenworld!
      En primer lugar, ¡muchas gracias por tus fotos!. Si el post es refrescante, además de por la trama “selvática”, se debe a tu maravillosa foto de las cascadas. Con el calor que está pegando estos días: ¡Quién pudiera estar ahora bañándose en esas aguas!. En cuanto a la nueva película, conserva la esencia de la de dibujos animados y no puedo ocultarte mi predilección por Baloo. Si las ves, ¡te encantará reencontrarte con el oso grandullón!. En cuanto al realismo digital, indiqué en el post que los niños más pequeños podrían tener miedo pero, la abajo firmante, ya es mayorcita y hubo algunos animales que la impresionaron bastante… o como se suele decir en estos casos para ocultar el miedo: “es que me dieron respeto” ja, ja. Lo mejor, en esos casos, es recordarte a ti misma: “pero si son de mentira” y ya está, tema solucionado. ¡Felices vacaciones a ti también! 😉

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