ZOOTRÓPOLIS

Letras Parlanchinas dedica el post de hoy a “Zootrópolis”, la nueva película de Disney. La vi hace unos cuantos fines de semana y, fruto de su hora y media de metraje, os dejo esta divertida crónica de sucesos.
¿UN ÁNGEL DE CHARLIE?
“Había una vez una muchachita que fue a la Academia de Policía…”
Desde su más tierna infancia y en el púlpito que proporcionan las funciones teatrales escolares, Judy Hopps había pregonado su deseo de ser policía pero sus padres se mostraban reacios y preocupados con el disparatado sueño de su hija ya que, en la familia, nadie se había dedicado al lema de “proteger y servir” sino al tradicional negocio de vender zanahorias…
Judy Hopps es del pueblo de “Madrigueras” y allí nadie se dedica a perseguir a los malos porque ¿dónde se ha visto que las “presas” vayan a la caza de los “depredadores”?. A estas alturas, conviene aclarar que Judy es una conejita y que la historia de “Zootrópolis”, aún versando sobre temas muy humanos, está protagonizada por el Reino Animal. ¡Bienvenidos a Zootrópolis, el reino de la concordia!.
HACE MUCHO TIEMPO (PERO NO EN UNA GALAXIA MUY LEJANA…)
Lo habéis leído bien: la concordia. Atrás quedó la época oscura en la que los depredadores cazaban a las presas porque los muchos años de evolución han llevado a ambos bandos a enterrar el hacha de guerra, trayendo consigo una era de paz y armonía. Zootrópolis es uno de esos enclaves donde floreció la alianza entre especies y todo un modelo de diversidad donde hay cabida para orejas largas, trompas, manchas, colmillos y pelajes de toda clase.
Zootrópolis es el lugar donde la conejita Judy Hopps quiere hacer realidad su sueño.

Los bocetos son de margaindesign basados en los diseños originales de Disney
Los bocetos son de margaindesign basados en los diseños originales de Disney


LA NUEVA TENIENTE O´NEIL
A pesar de los temores de sus padres, Judy se sale con la suya e ingresa en la Academia de Policía. Olvidaos de Rocky Balboa o de Karate Kid porque el nuevo paradigma de la voluntad y el tesón tiene rasgos conejiles. Con un entrenamiento al más puro estilo de la Teniente O´Neil, Judy trata de demostrar su aptitud para el puesto de policía. Ganas no le faltan, desde luego, pero sus primeros pasos recuerdan a los de Goldie Hawn en “La recluta Benjamín” y nadie en su sano juicio apostaría por ella. Pero Judy hará de sus debilidades sus puntos fuertes y, como veréis, su puesta a punto al más puro estilo “Arrow” haciendo abdominales mientras estudia el manual policial, tendrá su recompensa.
A LA CAZA Y CAPTURA DE… PARQUÍMETROS
Judy consigue graduarse como policía y su primer destino será ¡Zootrópolis!. El viaje a la utópica metrópolis a través de los distritos selváticos, nevados y desérticos maravillan a la conejita por su promesa de oportunidades para todos… ¿o no?.
Porque, a su llegada a comisaría, la utopía es aplastada por la realidad: el Comisario, un imponente búfalo llamado Bogo, le deja bien claro a Judy que no es bienvenida (¡menos mal que tiene un aliado en el cariñoso guepardo Clawhauser!) y que no piensa asignarle ninguna misión arriesgada más allá de la de vigilar los parquímetros de la ciudad…
LEONES POR CORDEROS
Y mientras Judy pone multas con una eficiencia que da miedo, en Zootrópolis están desapareciendo depredadores misteriosamente, sin dejar rastro, como el Señor Nutrialson, una pacífica nutria que regenta una floristería. Su esposa ha acudido en repetidas ocasiones a comisaría solicitando ayuda del Comisario Bogo pero no se ha podido hallar ninguna pista de su paradero.
Judy se compadece de la pobre esposa y se ofrece a buscar al Señor Nutrialson pero el Comisario Bogo, furibundo, la obliga a desdecirse de su promesa. Por suerte para Judy, la teniente de alcalde Ovina, una ovejita tímida y eficiente con unas grandes gafas de pasta, le confiere autoridad para llevar el caso. Las “antaño presas” tienen que apoyarse entre ellas, piensa la ovejita acostumbrada al paternalismo egoísta de su jefe Leónidas Lionheart, el Alcalde de Zootrópolis, un león de orgullosa melena adicto a los flashes fotográficos y las exclusivas periodísticas (como los humanos… ni más ni menos).

El oficial Clawhauser "was here" y se nota, ¿verdad?
El oficial Clawhauser “was here” y se nota, ¿verdad?

Con la bendición “ovejera” bajo su pata, Judy se embarca en la búsqueda del desaparecido sin más pistas que la única hoja del expediente del caso.
LÍMITE 48 HORAS: UN ZORRO ASTUTO Y UNA BUROCRACIA “PEREZOSA”
Bogo le ha impuesto un límite de 48 horas a Judy para encontrar al Señor Nutrialson de manera que el incumplimiento del plazo llevará consigo la dimisión de la conejita del cuerpo de policía…
¿Por dónde puede empezar a buscar Judy?.
Pues por el zorro Nick Wilde, un estafador dedicado al lucrativo negocio de venta y reventa de polos gigantes que, muy ufano por haberse burlado de Judy mientras vigilaba los parquímetros, acaba cayendo en la trampa de sus propios chanchullos y viéndose obligado a poner sus “conocimientos de la calle” al servicio de la agente Hopps.
La alianza forzosa entre Nick y Judy comienza a dar frutos (gracias, también, a la ayuda “perezosa” de la burocracia, en una escena donde la risa y la desesperación compiten por apoderarse del espectador) y el cerco del Señor Nutrialson se va estrechando o, quizás, ensanchando… nunca se sabe… “Zootrópolis” tiene una trama policíaca en toda regla donde los peligros acechan a la vuelta de cada distrito…
Si pensáis que Richard Castle y Kate Beckett, o Mulder y Scully son la pareja policíaca perfecta ¡es que todavía no habéis visto en acción a Judy y Nick!
Y POR SUPUESTO, SHAKIRA… ¡ARRIBA LAS PEZUÑAS!
Esta cinta está llena de sorpresas. Incluso la colombiana más “Waka-Waka” tiene su lugar en “Zootrópolis” encarnando a “Gazelle” una famosa gacela que tiene loca a toda la fauna zootropiana. Su canción “Try Everything” invita a salir a la pista de baile y pasarlo en grande.
¿POR QUÉ VER “ZOOTRÓPOLIS”?
*Porque es una historia muy divertida, apta para todos los públicos (a excepción de la escena del recinto “nudista”), con una inteligente trama de misterio y un mensaje inspirador que, en estos tiempos que corren, se atesora como agua de Mayo.
*Porque lleva la firma de John Lasseter, garantía de una calidad técnica impecable de los dibujos, a lo que se añade un homenaje a los “clásicos” de Disney (léase el conejo “Tambor”, el zorro “Robin Hood” o la galería animal de la Isla de Nabumbu de “La Bruja Novata”) en el diseño de los personajes de “Zootrópolis” y alguna que otra broma o guiño a costa de otras películas de la factoría del ratón Mickey.
Con todas estas razones, ¿Qué hacéis que todavía no habéis comprado la entrada de cine?

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