EL DÍA QUE DIEGO ALATRISTE Y VÍCTOR ROS SE ENCONTRARON EN LOS MADRILES

Dos series han aterrizado este 2015 en el panorama televisivo español y lo han hecho con nombre propio: “El Capitán Alatriste” y “Víctor Ros”. Ambos protagonistas tratan de ganarse el favor del público, en horario nocturno, con tramas de capa y espada e intrigas detectivescas en una parrilla televisiva donde las producciones entran en liza, como gladiadores, a batirse por los laureles del “minuto de oro”.
Y, en ese sentido, Alatriste y Víctor Ros se presentan como unos poderosos contendientes que comparten muchas más semejanzas de las que se atreverían a reconocer. ¡Echemos un vistazo a sus “curriculum vitae”!.
El radio de acción de ambos personajes es Madrid, el del siglo XVII para Alatriste y el de finales del XIX para Ros. Centurias diferentes que, sin embargo, muestran un panorama político en declive y se perfilan como meras sombras de otros tiempos más gloriosos. El Capitán luchó en Flandes y ya “lo ha visto todo”. El Detective Ros, arrancado en su niñez de los bajos fondos gracias a su “padrino”, el comisario D. Armando, se ha curtido en el oficio como infiltrado entre los anarquistas asturianos y ya “ha visto mucho”…
Ambos son supervivientes de una época que va a la deriva y, aún sin ser santos varones, se rigen por su propio código ético que, curiosamente, les granjea más enemigos que satisfacciones y les pone en el ojo del huracán de intrigas políticas. Diego Alatriste y Tenorio pone su espada al servicio de otros y, como buen mercenario, no hace preguntas. Víctor Ros, en la Brigada Metropolitana, captura delincuentes y ya le ha caído alguna bronca por hacer demasiadas. Y tanto uno como otro, cuando no obtienen las respuestas que buscan, se ponen el mundo por montera y se meten en la boca del lobo, sin importarles las consecuencias. Al menos no lo hacen solos pues gozan de un puñado de amigos y colegas fieles que les seguirían al infierno si hace falta, un infierno que lo mismo se viste de altas esferas intocables que de Tribunales de la Inquisición. series tv
Alatriste es parco en palabras y se le da mejor el idioma de la espada. Víctor Ros aplica el método deductivo, a lo Sherlock Holmes, pero no duda en usar los puños (¡o el bastón!) cuando las pistas le llevan a un callejón sin salida (o a una salida políticamente incorrecta).
¿Y qué decir de sus amores?. Tanto el Capitán como el Detective parecen proclives a formar parte de triángulos amorosos: Alatriste está con Caridad, “la Lebrijana”, pero tuvo en el pasado un “affaire” con la actriz María de Castro; Ros quiere a Clara pero se siente fuertemente atraído por la prostituta Lola. Y ninguna de las mujeres es cruel y pérfida, lo cual complica la historia, complica a los protagonistas y, de paso, da quebraderos de cabeza a los espectadores…
Estos dos pesos pesados televisivos coinciden, además, en tener padres literarios: Arturo Pérez-Reverte para Alatriste, y Jerónimo Tristante para Víctor Ros. El salto de los libros a la pantalla vuelve a poner de manifiesto las fructíferas relaciones entre ambos medios así como la cantera inagotable que supone el mundo de la literatura para las producciones audiovisuales. Para Ros es su primera incursión en pantalla y hay que señalar que el rostro, el porte y la voz que le pone el actor Carles Francino están llevando al detective por la senda de los personajes emblemáticos de la televisión. Para Alatriste será, en cambio, la segunda vez, pues ya tuvo su aparición estelar en el cine de la mano y rasgos de Viggo Mortensen lo que, al principio, me llevó a pensar que sería difícil que otro actor pudiera igualar la interpretación del actor que puso cara y figura al icónico “Aragorn” tolkiniano pero, hete aquí, que Aitor Luna ha conseguido darle al Capitán una segunda oportunidad con gratos resultados, máxime si se tiene en cuenta que el personaje de Alatriste no es un parlanchín y, por tanto, hay que echar mano de otros recursos gestuales, miradas, etc… que el protagonista de “Gran Reserva” ha sabido explotar con mesura e ironía.
¿Más semejanzas?
Alatriste y Ros han nacido a la pequeña pantalla en una época de recortes económicos y elevados costes perjudiciales para las producciones patrias y que, en el caso de estas dos series, ha llevado a sus responsables a ingeniárselas para poder ofrecer a los espectadores unos productos de calidad donde la ambientación y la recreación del pasado juegan una baza muy importante. El Madrid de Víctor Ros se ha recreado digitalmente mientras que el de Alatriste lleva el sello de los Estudios Korda, en Budapest.
Y ahora que hemos repasado sus “curriculum”, ¿os imagináis cómo sería ver a Alatriste y Víctor Ros juntos, luchando contra los villanos?. En un Madrid atemporal, alternativo, steampunk o como lo queráis llamar, ver a estos dos, mano a mano, sería espectacular, un episodio “de luxe”. Por un lado Alatriste, con su sombrero y su capa ondeando al viento, dando estocadas a diestro y siniestro y por otro, Ros en la comisaría, analizando las pruebas de un asunto turbio que lleva directamente a una “caja de Pandora” que es mejor no abrir…
Inteligentes, valerosos, con su sentido de la justicia… Alatriste y Ros formarían un equipo imbatible… ¡temblad, villanos! pero… ¿quién daría las órdenes?
¡Uff!… estamos ante dos personajes acostumbrados a obrar por su cuenta, con las ideas muy claras y con egos muy fuertes lo que les llevaría a más de un encontronazo del que, sinceramente, no sé quién saldría ganador pero supongo que, al final, incluso después de haberse dado una tunda, irían a la taberna, harían las paces y coordinarían un buen plan de ataque. Sí… me parece que así sería. Y, alrededor de la mesa, las conspiraciones se aderezarían con coplillas de Don Francisco de Quevedo (insigne amigo de Alatriste) y con tertulias taurinas de Blázquez, el colega de Ros. Una estampa variopinta, sin duda, y muy prometedora…

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