EL “FUTURO” DE NIKOLA TESLA

Tesla, Nikola Tesla. Este nombre, arrinconado durante tantos años en los pasillos científicos, ha reaparecido con fuerza en los últimos tiempos, brillando con luz propia, una luz tan intensa y fascinante como la que eclosionaba con sus experimentos, cual mago que se sirve de la Naturaleza para mostrar prodigios.
Las referencias a este extraordinario científico e inventor serbio, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX, están en todas partes: novelas, biografías, películas… y, desde hace un par de meses, en la exposición “Suyo es el futuro” que la Fundación Telefónica (en el número 3 de la madrileña calle de Fuencarral) ha dedicado a este visionario.
Esta interesante retrospectiva sobre la figura de Tesla reúne abundante material proveniente del museo que tiene dedicado en Serbia y, a medida que los visitantes se vayan deteniendo en las “paradas” de este itinerario científico, los adjetivos para definir a este singular personaje se irán multiplicando: genial, incansable, solidario, repudiado, maniático, sensible, seductor y enamorado de la ciencia. Dichos apelativos arrojan luz sobre este polifacético personaje hablándonos no sólo del hombre que experimentó con la corriente alterna, poniéndonos en bandeja la tecnología actual, y que luchó contra las maniobras insidiosas de Edison saliendo victorioso de “la guerra de las corrientes” (pero al que le cortaron sus “alas de paloma” al retirarle la financiación para proyectos como el Wardenclyffe) sino también del Tesla obsesivo que cambiaba de guantes cada semana, que fascinaba a hombres y mujeres con su porte atractivo de metro ochenta y su mirada enigmática y, sobre todo, del Nikola Tesla que siempre tuvo presente el futuro y bienestar de las generaciones venideras y al que no le importó compartir sus conocimientos en aras del progreso científico y humano.
“Cualquier tarea que se me encomiende y que yo acepte se llevará a cabo a conciencia y con meticulosidad (…) para poner a disposición de otros el conocimiento y la experiencia que he alcanzado” (N.T)

Con semejante presentación diréis: ¿y qué podemos ver en la exposición?. Veréis dibujos originales de sus inventos (en papel de cartas de los hoteles americanos donde se hospedaba), maquetas de ingenios como la bobina Tesla “T” (capaz de elevar el voltaje doméstico a millones de voltios y con aplicaciones tan dispares como los Rayos-X o los espectáculos lúdicos), la turbina Tesla “T” (para aprovechar la energía del agua como fuerza motriz y que experimentó con éxito en la central hidroeléctrica del Niágara), prendas de vestir originales (atención a los zapatos de puntera afilada), paneles explicativos de sus principales hitos y fotografías de la época.
La fotografía que impacta a todo el mundo es la de Tesla sentado tranquilamente en su laboratorio de Colorado Springs mientras por encima de su cabeza se desarrolla una espeluznante (y fascinante) tormenta de rayos que bien podrían recordar a los que lanzaba el Emperador Palpatine de “Star Wars” cuando quería “freír” con la Fuerza al jedi Luke Skywalker. Y no hay trucaje ni photoshop que valga, ¡la imagen es auténtica! y uno sólo puede pensar en los redaños que tenía Tesla a la hora de poner en práctica sus experimentos.
Aunque para aterradoras, ojo a la campaña publicitaria que Edison, defensor de la corriente continua, lanzó contra Tesla al incluir ejecuciones públicas de animales (incluso un elefante) usando la silla eléctrica (que funcionaba con corriente alterna) para predisponer al público en su contra… ¡increíble! pero, desgraciadamente, real…
Llegados a este punto tengo que poner un “pero” a la exposición ya que, si bien ofrece una visión muy amplia del genio de Nikola Tesla, hubiera sido de agradecer la inclusión de algún video explicativo que amenizara la visita y liberara al visitante de la tarea de tener que estar leyendo todos los paneles informativos que, aún teniendo una letra grande, resultaban en algún momento incómodos de acceder por la afluencia de gente.

Aún así, la conclusión de esta visita abre más interrogantes al espectador curioso porque cabe preguntarse cómo sería el mundo hoy si los experimentos de Nikola Tesla hubieran encontrado luz verde para llevarse a cabo. Sus estudios sobre transferencia inalámbrica de mensajes por todo el mundo usando la Tierra como conductor natural (con la gratuidad que ello implicaría) o su empeño por desarrollar sistemas de aprovechamiento del agua y el sol para crear electricidad y no depender de los combustibles fósiles, seguramente habrían llevado a un crecimiento exponencial del bienestar de las personas. ¿Os imagináis un mundo así donde las fuentes de energía fueran inagotables y gratuitas?. Tesla soñó con un mundo así y en su mente “lo veía”.
Quizás todavía no estamos preparados para tal cambio. Sería fantástico (nunca mejor dicho) disponer de una máquina del tiempo, un DeLorean, con permiso de Doc Emmet Brown, para llevarnos al futuro y comprobar si los sueños de Nikola Tesla son ahí ya una realidad. Y hablando de Doc Emmet Brown, me he acordado que el científico de pelo blanco alborotado de “Regreso al Futuro” siempre tenía a Einstein en un pedestal (incluso uno de sus simpáticos perros, no estoy segura de si el de 1955 o el de 1985, se llamaba “Einstein”) y aquí surgiría un debate acalorado entre Tesla y Emmet Brown porque el primero no aceptaba las teorías de Einstein. Menudo duelo de titanes supondría una mesa redonda con Tesla, Einstein y, permitidme esta fantasía, Doc Emmet Brown… Añadamos también a esta reunión imaginaria a Julio Verne y la conversación haría las delicias de todos los aficionados a lo extraño e inexplicable. Ya estoy viendo a Doc y a Verne asediando a Tesla sobre la supuesta señal extraterrestre que percibió su laboratorio de Colorado Springs o a Einstein queriendo saber más sobre el legendario “Rayo de la Muerte”, arma destructiva de tal calibre que Tesla habría diseñado y ofrecido a todos los gobiernos del mundo para que ninguno lo usara por sus nefastas consecuencias. Puedo ver, al hilo del “Rayo de la Muerte”, a Einstein atusándose sus bigotes y diciendo: “No sé cómo será la 3ª Guerra Mundial pero la 4ª será con palos y piedras”.
Bueno, Alfred, déjame que te diga que hoy prefiero creer en el luminoso sueño de Tesla, el de la energía abundante y gratuita que ayudará a hacer de éste un mundo más equilibrado. “Suyo es el futuro” reza la exposición de la Fundación Telefónica refiriéndose a Tesla. Y confiemos en que ese futuro soñado sea también el nuestro…
Más información:
Exposición Nikola Tesla. Del 13 de Noviembre de 2014 al 15 de Febrero de 2015. Entrada libre.

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