ANNE SHIRLEY (“ANNE” CON “E” AL FINAL)

Mi primer post es un homenaje a Anne Shirley, más conocida en España como “Ana de las Tejas Verdes”, la encantadora huérfana pelirroja nacida de la pluma de la escritora canadiense Lucy Maud Montgomery y cuyas andanzas, a finales del siglo XIX, se recogen en una colección de novelas que han deleitado a generaciones de lectores de todo el mundo.

Me acuerdo cuando era pequeña y, allá a mediados de los años 80, estrenaron en Televisión Española una serie canadiense sobre una niña pelirroja llamada Anne Shirley que fue adoptada, por error, por una pareja de hermanos solterones, Matthew y Marilla Cuthbert. La serie me cautivó desde el primer momento, literalmente, con una Anne recitando el poema de “La Dama de Shalott” mientras deambulaba, absorta, por un bosque. Sin embargo, la vida de Anne Shirley no era ni mucho menos idílica pues era huérfana y se había pasado su infancia de orfanato en orfanato así como en casas de acogida donde la trataban de forma humillante.

Y entonces, hubo un error providencial que lo cambió todo. Matthew y Marilla querían adoptar un chico que les ayudara en las labores de su granja “Tejas Verdes” pero el Destino les puso en el camino a la dicharachera Anne. La sorpresa que se llevó Matthew al llegar a la estación de tren y comprobar que, en lugar del chico, le estaba esperando una chiquilla vivaracha de trenzas pelirrojas fue mayúscula pero no pudo decir nada. Quizás porque Matthew era exageradamente tímido o quizás porque Anne era una incansable parlanchina…

Nada más conocerse Anne le dice a Matthew que se le había ocurrido una gran idea para el caso de que no hubieran venido a recogerla:

“No tendría ni pizca de miedo y sería hermoso dormir en un cerezo silvestre lleno de capullos blancos a la luz de la luna ¿no le parece?. Uno podría imaginarse que pasea por salones de mármol ¿no es cierto”.  (Fragmento del libro “Ana de las Tejas Verdes”)

Lo que sí podemos imaginar es que esta chica lista con un plan B en la manga de su raído vestido va a causar sensación y es que, ¡menuda presentación!. Ya podemos intuir que Anne es cualquier cosa menos un alma vulgar y, para alguien tan callado y taciturno como Matthew, esta niña se va a convertir en un maravilloso contrapunto, logrando despertar en él la ilusión y necesidad de expresar sus propias opiniones (¡para asombro de todos!). Pero no todo el mundo entiende a las personas de imaginación desbordante como Anne y, desde luego, una mujer estricta y austera con nula propensión a la ensoñación como Marilla Cuthbert no acogerá a Anne con la misma facilidad que su hermano. Pero, para ser justos, también hay que entender a Marilla ya que ¿cómo manejas a una chiquilla que cuando le preguntan su nombre responde de esta guisa?:

“-Por favor, ¿pueden llamarme Cordelia?

-Llamarte Cordelia, ¿es ese tu nombre?

-No-o-o, no es exactamente mi nombre, pero me encantaría llamarme así. Es un nombre tan elegante…”   (Fragmento del libro “Ana de las Tejas Verdes”)

Cuando, finalmente, la pequeña reconoce, a regañadientes, que su nombre verdadero es Anne Shirley pero que preferiría llamarse Cordelia, Marilla se niega en rotundo y es entonces cuando la chiquilla sale con una de sus famosas frases, ésas que ya han hecho historia para los fans de los libros y la serie:

“-Si usted va a llamarme Anne, por favor llámeme “Anne” deletreado con una “e” al final”.

-¿Y qué diferencia hay en cómo se deletree?

-¡Oh! Hay mucha diferencia. “Ann” suena horrible pero “Anne” con “e” al final suena mucho más distinguido. Y si usted me llama “Anne” deletreado con “e” al final me resignaré a que no me llame Cordelia”.

¡ “Santa Paciencia” deberían llamar a Marilla!. Y buenas dosis de serenidad le harán falta para manejar a este torbellino pelirrojo porque, a pesar de los reparos iniciales, Anne conquistará los corazones de los Cuthbert y se quedará a vivir en Tejas Verdes. La vida adquiere un nuevo significado para Matthew y Marilla y Anne encontrará, por fin, su verdadero hogar.

Y esto es sólo el principio. Un maravilloso principio…

No me gusta destripar el argumento de los libros y películas así que sólo añadiré que, a partir de ese momento, la vida de Anne en el pueblo de Avonlea (en la Isla del Príncipe Eduardo) estará llena de episodios inolvidables y personajes de toda índole como su “amiga del alma” Diana Barry, su “archienemigo” Gilbert Blythe o la cascarrabias vecina de los Cuthbert, la señora Rachel Lynde. Años después de ver la serie descubrí los libros de Anne Shirley en inglés y aunque todavía no dominaba el idioma me los compré todos. Y tuvieron que pasar unos cuantos años más hasta que ¡por fin! se editaron en castellano. ¡Qué alegría y felicidad me embargaron cuando fui corriendo a la librería a comprarlos apurando todas las monedas y billetes que llevaba en el monedero!. A pesar de todo el tiempo que había transcurrido desde que vi la serie la historia de Anne Shirley seguía fascinándome y, aún a día de hoy, no ha perdido ni un ápice de encanto. De hecho, los libros y los dvds de la serie se encuentran entre mis “tesoros” (ésos que salvarías en un hipotético incendio o si te fueras a una isla desierta).
Para mí, los libros de Anne y la serie de TV se complementan perfectamente. La serie se toma ciertas licencias que, en unos casos, me parecen muy acertadas (incluso mejores que ciertos episodios de los libros) y, en otras, en cambio, parecen un poco forzadas (me refiero a la tercera parte de la serie, la que está ambientada ya en la 1ª Guerra Mundial) pero, aún así, la simbiosis libros-serie TV es maravillosa.

La banda sonora de la serie a cargo del compositor Hagood Hardy refleja a la perfección el lirismo que preside las novelas. Esa música evocadora y nostálgica junto con brillantes  interpretaciones del reparto son el complemento ideal al estilo exquisito que Lucy Maud Montgomery despliega en las novelas. La escritora emplea un lenguaje tan bello y rico en imágenes que la propia prosa parece destilar poesía:

“Octubre fue un mes hermoso en Tejas Verdes donde los abedules de la hondonada se tornaron tan dorados como el sol y los arces del huerto se cubrieron de un magnífico escarlata; los cerezos silvestres del sendero vistieron sus más hermosos tonos rojo oscuro y verde broncíneo, mientras en los campos comenzó la siega”.  (Fragmento del libro “Ana de las Tejas Verdes”)

Los escritores suelen hacer uso de la descripción pero emplearla tal y como hace Montgomery, transmitiendo sensaciones y atisbos de un idílico mundo imaginario con el lirismo de un poema es algo que pocos logran o, al menos, eso es lo que yo he experimentado. Otra autora cuyo estilo me resulta igualmente sugerente y evocador es Marion Zimmer Bradley, creadora de la saga de Avalón, pero ya os hablaré de ella en otro post.

Quiero terminar este artículo (y sin perjuicio de otros futuros posts sobre Anne Shirley pues el tema da para muchas líneas) señalando los que son, para mí, los mensajes más valiosos de esta saga literaria:

*La imaginación es una poderosa aliada para hacer frente a las situaciones que surgen en la vida. Las ensoñaciones de Anne y su fascinación por todo lo que la rodea, aunque en ocasiones la metan en problemas (véase el episodio del ratón…), resultan un antídoto maravilloso contra la soledad y la tristeza a la par que, bien enfocadas, dan fuerza para conseguir las metas propuestas.

*A veces, lo que consideramos como errores se revelan como auténticos “regalos” del Destino en la forma de personas o situaciones que aparecen en nuestra vida para mejorarla y transformarla de un modo inimaginable.

“Y dijo Marilla:

-Hace tres semanas que vino y parece que hubiera estado aquí siempre. No puedo imaginarme la casa sin ella. Matthew Cuthbert no me mires como diciendo “ya te lo dije”. Está mal en una mujer pero en un hombre es insufrible (…)”

Hasta el próximo post. ¡Disfrutad en “Tejas Verdes”!.

P.D: A continuación os dejo los títulos que forman la serie de novelas.

-“Ana la de Tejas Verdes”; “Ana la de Avonlea”; “Ana la de la Isla”; “Ana la de los Álamos Ventosos”; “Ana y la Casa de sus Sueños”; “Ana la de Ingleside”; “El Valle del Arco Iris”; “Rilla la de Ingleside”

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6 comentarios en “ANNE SHIRLEY (“ANNE” CON “E” AL FINAL)

    1. Muchas gracias Jorge por tu comentario y por haberme ayudado tanto a que “Letras Parlanchinas” empiece a navegar en el amplio océano de Internet. Anne Shirley es un personaje muy entrañable pero, tú que eres chef, probablemente no querrías tenerla en tu cocina ya que montó una buena con un ratón así como con el licor de moras pero ten por seguro que, si un plato tuyo le gustara, no dejaría de cantar sus virtudes a todo aquel con el que se encontrara y diría que era un manjar de reyes.

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  1. ¡Muchas felicidades por estrenar tu blog! y gracias por dedicarlo a esa joya de la literatura, y a tan pocos días del 140 aniversario del nacimiento de Lucy Maud Montgomery.
    ¡Quién no se ha sentido como esa pelirroja parlanchina alguna vez…o más de una!. Esperando nos deleites con más reseñas llenas de poesía e ingenio, se despide un espíritu afín.

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    1. ¡Encantada de que te haya gustado este post de la pelirroja más parlanchina de la literatura!. Es mi forma de homenajear a Lucy Maud Montgomery y a su maravillosa forma de escribir. Veo, Belenworld, que tú también eres una visitante asidua de Avonlea y “Tejas Verdes” y seguro que estarás de acuerdo conmigo en que es una pena que no se hayan traducido al castellano todas las novelas que escribió Montgomery pues deben ser preciosas (aunque las de Anne sean las mejores). Espero verte por aquí a menudo disfrutando del blog. ¡Muchas gracias por tus comentarios!

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  2. Bueno me ha encantado cómo has reflejado tan fielmente el carácter de Anne Shirley intercalando tan acertadamente citas del libro en las que habla ella… Con este post me ha entrado el gusanillo de volver a releer los libros, y ver la serie, son un tesoro. Desde luego que con este gran comienzo en tu blog ya estoy impaciente por leer tus nuevas entradas… Bienvenida al mundo de los blogs!!!

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    1. ¡Muchas gracias, Marga por tus palabras!. Que te hayan entrado ganas de releer los libros gracias a mi artículo ¡es todo un piropo!. La verdad es que a mí me ha pasado lo mismo. Tengo en la estantería el libro de “Anne of Avonlea” esperándome… lo leí en castellano hace años y lo bueno es que no me acuerdo de muchas cosas así que sería como volver a leerlo de nuevo, pero, esta vez, en inglés. La serie, como tú dices, es un TESORO, aunque me da pena que luego le cambiaran el doblaje a Anne… ¡no es lo mismo!. Pero habrá que resignarse… como a Anne con lo de no llamarse “Cordelia” ja, ja. Te anuncio que en breve publicaré otro post para “Letras Parlanchinas”. Me gustaría escribir con más frecuencia pero, no te creas, ¡todavía no estoy muy puesta en esto del blog!.

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